miércoles, 17 de febrero de 2016

Qué preparar para la llegada de un segundo bebé

Llega a casa un segundo bebé y hay que volver a preparar todo.

Depende del sexo y de la diferencia de edad que haya entre ellos. Si son del mismo sexo simplemente hay que desempolvar la ropa del primero, siempre y cuando coincidan en la época de nacimiento, si no es así, habrá que hacer acopio de nueva ropa para la estación. Cabe destacar que con un segundo hijo la gente no regala tanto como con el primero (ni parecido), así que conviene no esperar demasiado de esa parte.

Si la diferencia de edad es importante habrá que buscar en el trastero los útiles más trastos que ya se nos habían olvidado que existían: carrito, trona, bañera, hamaca... Si se llevan poco, con algo de suerte los acabas de guardar y será más fácil encontrarlos, o ni siquiera los has guardado porque sigues usándolo (aquí entra la parte de negociación con el hijo/a mayor para que ceda sus derechos de propiedad al nuevo inquilino del vientre de su madre).

Una vez hecho el recuento de lo que ya se dispone, hay que comprobar que todo sigue funcionando o está en buen estado ( la bañera no se ha oxidado, se sigue oyendo llorar por el intercomunicador, la trona no está rota, la silla tiene las ruedas en su sitio, la ropa no tiene miles de manchas amarillentas...) y tras descartar lo que consideramos que no es digno de continuar haciendo servicio, hacer una lista con todo lo necesario para la nueva llegada.

Conviene recordar que el nuevo bebé necesitará pañales y demás útiles de esterilización típicos de la primera edad y que ya se nos habían olvidado.

Es curiosa nuestra repentina amnesia, pero nos hemos olvidado (de forma llamativa) de nuestra fase de post parto como mujeres, algo que también requiere de una serie de productos (empezando por las compresas postparto, los discos de lactancia, los productos de cura...) que serán necesarios para sobrevivir los primeros días o meses. Cuanto más se acerca el momento, más voy entendiendo la inteligencia de nuestra mente al borrar semejantes recuerdos y al mirar a mi hija mayor me refuerza en mi opinión de que hemos hecho bien.

Con un segundo hijo nos podemos dar caprichos o lujos que con el primero no nos dimos por excesos de gastos: un complemento para el carro, alguna prenda de una calidad especial, algún complemento que haya salido nuevo entre tanto... aquello que en tu primer embarazo deseaste y la necesidad de priorizar te hizo descartar.

Nosotros en concreto hemos comprado una nueva capota para el carrito, un moisés, ropa de temporada de invierno (la primera nació en un verano muy cálido), y alguna cosilla más sin mucha importancia pero con ilusión. También vamos a renovar la bañera-cambiador (ya que la mayor la utilizó mucho tiempo y está oxidada), los intercomunicadores (que ya comienzan a hacer ruidos extraños y además seguiremos necesitándolos para la mayor) y compraremos un nuevo humidificador para nuestra habitación ya que el de Amélie está en la suya.

Otro capricho muy bonito es hacerse una sesión de fotos con el primer hijo o hija. De esta forma guardamos el valioso recuerdo de nuestro embarazo y también hacemos la última sesión en soledad de nuestro primogénito/a. Y para acompañar esto, los álbumes de foto nunca están de más.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es precisamente a ese primer niño  que vive con nosotros y que en el momento del parto deberá ser atendido por alguien. Hay que tener todo previsto para que esto suceda con  normalidad hablando con él  y preparándole para ese momento; así como haciendo una lista de familiares o amigos que se puedan hacer cargo de él en esos días. Explicarle con quién va a estar y tranquilizándole de antemano. Es fundamental preparar psicológicamente al hermano o hermana mayor en muchos aspectos. Debe saber que el bebé que llega a casa no juega, ni habla, ni come comida "normal", ni hace nada que resulte demasiado interesante para que sus expectativas no se vean frustradas por la evidencia. Se puede "practicar" este aspecto visitando algún familiar o amigo con un hijo de esa edad y que de esta forma se vaya haciendo a la idea.  Tampoco se debe generar celos innecesarios regalando siempre algo al mayor para que no se moleste cuando reciba el pequeño. ¿Porqué no va a disfrutar del momento sin más? Confiemos en ellos. 

Si con la llegada del primero había que tener preparada la casa para el postparto, en este caso más aún. Es imprescindible dejar comida congelada y todos los útiles necesarios comprados para evitar demasiados contratiempos a nuestra vuelta al hogar. Las listas se convierten en nuestras mejores armas en estos momentos. 

Y una vez preparado todo, solo queda esperar a que llegue la cita más bonita en la que todos conoceremos al nuevo miembro de la familia.

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