lunes, 2 de mayo de 2016

De la crianza con apego a la educación con apego

La maternidad ha cambiado mi manera de vivir mi profesión. Soy maestra, y la educación se ve desde otro punto de vista cuando se es padre. Quizás se centre más en el niño esta nueva visión de la misma. Considero que formo parte del "club de padres" "niñocentritas" que priorizan las necesidades de su retoño antes que las propias. Y me siento orgullosa de ello. 

Este "niñocentrismo" se ha extendido a mi trabajo, aunque ya estaba bastante presente en mi manera de dar clase. Ahora baso más los contactos diarios con mis alumnos en sus sentimientos y necesidades. En función de ello trabajo de una forma mucho más eficaz. Quizás sea debido al hecho de que ahora he decidido reducir mi jornada laboral para poder disfrutar de la crianza de mi hija, lo que conlleva que ya no soy tutora si no profesora de apoyo. Y la visión del aula desde los ojos del apoyo es mucho más rica. Ahora soy capaz de ver y ayudar a aquellos a los que antes no podía abarcar todo lo que yo quería y ellos necesitaban. Es un lujo ser dos en clase, ojalá todas las clases fueran así.

La crianza con apego se centra en las necesidades del niño y en la respuesta del adulto desde el cariño. ¿No debería ser eso la base de la educación en la escuela? Recuerdo una conversación con un profesor de Secundaria que se quejaba del "excesivo mimo" al que teníamos "sometidos" a nuestros alumnos en Primaria. Me pareció un argumento negativo y contraproducente. Desde el cariño y el amor se enseña a otro nivel. El profesor que toca el corazón del alumno, sabe llegar a él y logra hacerle descubrir los conocimientos que quiere aprender y de qué forma. El cariño proporciona autonomía, no la frena. Si les transmitimos confianza y seguridad, conseguimos los más altos objetivos que tengamos en nuestra profesión: que el alumno sepa lo que quiere, cómo lo quiere y, lo más importante, que luche por ello. ¿No es lo que queremos para nuestros hijos? Pues yo es lo que quiero para mis alumnos. Porque cariño nunca hay demasiado.

2 comentarios:

  1. Muy bueno esto que comentas. Te felicito porque no todo el mundo se puede centrar en las necesidades del niño, ni en sus intereses. Esto sucede tal vez porque no se han encargado de sí mismos, no han atendido sus propias necesidades y, entonces, es difícil darse así, entregarse a tan noble labor.

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  2. Muchas gracias por leerme. Muy cierto lo que dices, es importante atender a las necesidades de uno mismo para poderse dar a los demás.

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