sábado, 20 de agosto de 2016

DIY: transformación de unas viejas sandalias

Este verano están muy de moda las sandalias con pompones y yo no me quería quedar sin unas. Lo único que se necesita es: unas sandalias viejas, pintura de tela, pompones y una pistola de silicona.

En primer lugar quité los pompones de las sandalias viejas. Después pinté las sandalias con pintura de tela. Y finalmente pegué los pompones con silicona.

¡Ya tengo nuevas sandalias!

lunes, 13 de junio de 2016

Ideas para disfrutar del verano con los niños

1. Hacer castillos de arena en la playa.
2. Jugar con globos de agua.
3. Pescar cangrejos y volverlos a soltar.
4. Hacer pompas de jabón gigantes.
5. Disfrutar del cine al aire libre.
6. Hacer helados caseros.
7. Navegar en barca o en piragua.
8. Hacer un picnic.
9. Volar una cometa.
10. Dar un paseo por la montaña.
11. Ver las estrellas tumbados en el campo.
12. Jugar con las raquetas en la playa.
13. Hacer carreras de sacos.
14. Preparar una macedonia.
15. Visitar una granja escuela.
16. Divertirse en un parque acuático.
17. Fabricar cubitos de hielo de colores y hacer construcciones con ellos.
18. Jugar a juegos tradicionales.
19. Dibujar en la arena.
20. Escribir un diario conjunto del verano (padres e hijos).

sábado, 7 de mayo de 2016

Súper mamás

Jueves, 4 de la tarde, toca natación, llegamos tarde (¿cuándo no?). Siempre que estamos a la puerta de casa surge cualquier contratiempo que nos retrasa aún más. De camino al polideportivo rememoro la lista de la compra mientras canturreo una canción infantil que mece a mi pequeña y se duerme.

Tras vivir un momento mágico en la piscina llega la realidad del vestuario, ¡y yo solo llevo una niña! Qué locura: secar, vestir, cambiar, recoger, perder, encontrar…

Salimos sanas y ¡secas! Del recinto pero…¡No! ¡Llueve! Saco la burbuja y canto a pleno pulmón porque Amélie odia ese plástico que la separa del mundo exterior.

Corro los últimos metros hasta llegar a casa, nos disponemos a merendar cuando me doy cuenta de que no tenemos comida para mañana. Decido hacer lentejas, para así poder congelar. ¡Menuda idea! Parece que a Amélie le interesan más las lentejas que su papilla de frutas.

Cuando ya empiezo a tener complejo de pulpo (parece que los brazos se me multiplican para agarrar cucharas, baberos, cuchillos y paños de cocina) llega Manu y respiro.

Y ahora me pregunto: ¿Los superpoderes vienen con la maternidad? ¿Cuándo me picó una araña súper poderosa? ¿Tendré ya los suficientes minipuntos para que me concedan una capa?

Las súper mamás existen, están en cada calle de la ciudad, empujando un carrito o llevando a un niño de la mano mientras con la otra agarran boslas de la compra, libros, un móvil, ¡otro niño!

¡Viva las súper mamás!

lunes, 2 de mayo de 2016

De la crianza con apego a la educación con apego

La maternidad me ha cambiado mi manera de vivir mi profesión. Soy maestra, y la educación se ve desde otro punto de vista cuando se es padre. Quizás se centre más en el niño esta nueva visión de la misma. Considero que formo parte del "club de padres" "niñocentritas" que priorizan las necesidades de su retoño antes que las propias. Y me siento orgullosa de ello. 

Este "niñocentrismo" se me ha extendido a mi trabajo, aunque ya estaba bastante presente en mi manera de dar clase. Ahora baso más mis contactos diarios con mis alumnos en sus sentimientos y necesidades. En función de ello trabajo de una forma mucho más eficaz. Quizás sea debido al hecho de que ahora he decidido reducir mi jornada laboral para poder disfrutar de la crianza de mi hija, lo que conlleva que ya no soy tutora si no profesora de apoyo. Y la visión del aula desde los ojos del apoyo es mucho más rica. Ahora soy capaz de ver y ayudar a aquellos a los que antes no podía abarcar todo lo que yo quería y ellos necesitaban. Es un lujo ser dos en clase, ojalá todas las clases fueran así.

La crianza con apego se centra en las necesidades del niño y en la respuesta del adulto desde el cariño. ¿No debería ser eso la base de la educación en la escuela? Recuerdo una conversación con un profesor de Secundaria que se quejaba del "excesivo mimo" al que teníamos "sometidos" a nuestros alumnos en Primaria. Me pareció un argumento negativo y contraproducente. Desde el cariño y el amor se enseña a otro nivel. El profesor que toca el corazón del alumno, sabe llegar a él y logra hacerle descubrir los conocimientos que quiere aprender y de qué forma. El cariño proporciona autonomía, no la frena. Si les transmitimos confianza y seguridad, conseguimos los más altos objetivos que tengamos en nuestra profesión: que el alumno sepa lo que quiere, cómo lo quiere y, lo más importante, que luche por ello. ¿No es lo que queremos para nuestros hijos? Pues yo es lo que quiero para mis alumnos. Porque cariño nunca hay demasiado.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...